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Fuente:
FAO/WMO
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El calor extremo se ha convertido en uno de los riesgos climáticos más graves para la agricultura y la seguridad alimentaria. Así lo advierte el informe Extreme heat and agriculture, publicado en 2026 por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Meteorológica Mundial (WMO), que analiza cómo el aumento de la temperatura y de las olas de calor está afectando a cultivos, ganadería, pesca, bosques y a las propias personas que trabajan en el sector agrario.
Con más de 8.200 millones de personas enfrentando hambre y 2.300 millones en inseguridad alimentaria moderada a severa, el impacto del calor extremo en la producción de alimentos es particularmente preocupante.
Agricultura
Los datos recopilados muestran que los principales cultivos básicos son especialmente vulnerables al aumento de la temperatura. A escala global, los rendimientos del maíz y el trigo han disminuido de media un 7,5 % y un 6 % respectivamente por cada grado centígrado adicional, y se podría perder hasta un 10 % más por cada nuevo grado de calentamiento en el futuro.
En Europa, donde muchos cultivos ya operan cerca de su umbral térmico, el incremento de episodios de calor extremo y de eventos combinados de calor y sequía aumenta el riesgo de pérdidas de cosecha, reduce la calidad de los productos y afecta a procesos clave como la polinización y la formación del grano.

Ganadería
El informe subraya también el impacto del calor sobre la ganadería. A partir de temperaturas relativamente moderadas (24–25 °C, según la especie), el estrés térmico reduce la ingesta de alimento, la producción de leche y carne, y aumenta la mortalidad animal.
Pesca
Las olas de calor marino han causado ya eventos repetidos de mortalidad masiva y están forzando migraciones de stocks de peces en búsqueda de aguas más frías. En sistemas de acuicultura, el calor extremo facilita brotes de enfermedades infecciosas y proliferación de algas nocivas, afectando producción de salmón y otras especies de cultivo.
Profesionales del sector primario
Las personas que trabajan en la agricultura figuran entre los colectivos más afectados. Cada grado por encima de los 20 °C reduce la productividad laboral entre un 2 % y un 3 %, y el riesgo de problemas graves de salud aumenta de forma significativa.
Conclusiones
- El informe señala la necesidad de adopción de medidas adaptativas como la elección de especies de cría y de cultivos resistentes al stress térmico, ajustando las ventanas de siembra y alterando las prácticas de manejo que puedan proteger los cultivos y las actividades agrícolas de los impactos del calor extremo.
- Los sistemas de alerta temprana son una herramienta particularmente importante para ayudar a los profesionales del sector primario en sus esfuerzos por responder al calor extremo.
- El acceso a servicios financieros – transferencias de efectivo, seguros y esquemas de pago, esquemas de protección social sensibles a las emergencias y otras formas – respalda todas las categorías de opciones de adaptación.
“Proteger el futuro de la agricultura y garantizar la seguridad alimentaria global requerirá no solo construir resiliencia en las granjas, sino también ejercer solidaridad internacional y voluntad política colectiva para compartir riesgos, y una transición decisiva lejos de un futuro de altas emisiones”,
Actualizado el 12/05/2026
